
Por Luis Almánzar
NY.- Más de cien dominicanos fueron estafados por una compañía de envíos, que abruptamente y sin aviso previo, cerró las puertas de su local, en la calle 175 y la avenida Audubon, en Manhattan, desapareciendo con las mercancías y el dinero de sus clientes.
La alegada empresa de embarques se llamaba Bendiciones Cargo Express y de acuerdo con los reclamantes llevaba unos ocho meses funcionando en el lugar. Su presidente o propietario fue identificado como Manuel Báez, alias Tito, y su representante en Santo Domingo, Danny Báez. Los esfuerzos que han hecho las personas estafadas por ponerse en contacto con estos individuos han sido en vano.
“Justicia, queremos justicia”, gritaban un grupo de mujeres criollas, mientras mostraban los recibos que les entregaron cuando llevaron sus mercancías, que incluían cajas de ropa y comida, sacos de arroz y galones de aceite, así como costosos televisores y aparatos elétricos.
Una de las víctimas, Clarisa Veras, dijo que mandó un tanque, un saco de arroz de cincuenta libras y un galón grande de aceite y el tanque no aparece. “Ellos me recogieron la mercancía en noviembre 28 en el furgón 39 y no aparece nada todavía. Yo pagué cien dólares por el tanque. Todos los días me vivían diciendo que estaba en la capital en una oficina y todavía es la hora que no aparece nada. Queremos justicia”.
Otra de las estafadas es Juana Mejía: “Me estafaron igual que a todas estas pobres gentes aquí. Yo mandé cajas, una televisión valorada en 800 dólares y dos bocinas de un radio. Las cajas llevaban bastante cosas. Yo pagué 185 dólares por las cajas. y 350 entre las bocinas y la televisión. Las mandé en diciembre y no ha llegado nada. Hemos hecho todo lo que ha gente ha hecho aquí. Yo había mandado anteriormente. Ellos recogieron en todo este pedazo y ahí fue que nos dieron el palo de la gata”.
El caso más dramático fue el de Ana Colón, una señora de 71 años de edad y quien planeaba irse de retirada a su país, porque aquí no podía seguir pagando la renta, y mandó su mudanza con Bendiciones Cargo Express. “Mandé con ellos siete cajas. Ellos tienen míos una cortadora de grama, una aspiradora, cubrecamas, colchones, arroz y todas mis colchas y mis almohadas. Y nada llegó. Pagué 300 dólares. Ahí está el teléfono, lo marqué y nada. Yo soy una pobre infeliz, que ya no puedo seguir viviendo aquí y me quiero ir a morirme en mi país y esto es lo que me pasa. Esa gente debe de ser castigada por lo que han hecho”.
Los afectados dijeron que estos individuos tuvieron las agallas de llamarles para informarles de que el furgón 40 ya había llegado a Santo Domingo y que ellos debían pagar el dinero restante de sus envíos. “Pagamos lo que debíamos y se fueron con nuestro dinero y nuestra mercancía”, dijeron.
Teresa Gil fue otra víctima. “Yo mandé un tanque y tres cajas.Es que teníamos una emergencia y me puse a recoger las cosas aquí. Las embarqué con ellos y desaparecieron.Yo llamé a un senor aquí y me dijo ‘yo estoy en la corte, averiguando un problema de los telefonos porque son los teléfonos que están danados. Hace ocho días que me contestó y no lo ha vuelto a hacer”..
En el lugar se apersonó Ydanis Rodríguez, concejal por el Distrito 10, quien lamentó la situación, indicando que su oficina hará todo lo que esté a su alcance para evitar que este tipo de estafas siga pasando y castigar a los individuos que se dedican a este tipo de actividades. Senaló que se reuniría con el nuevo procurador fiscal de Manhattan para ponerlo al tanto del asunto y ver si se lleva a la justicia a estos estafadores.
Miguel Palacio, una de las víctimas de Bendiciones Cargo Express, ha llevado la voz cantante en todo este asunto: “Yo envié una caja el 18 de enero y como eso se toma unos 21 días hábiles y más o menos cinco días para la reparticipación, como vi que se tardaban yo dice si esto no ha llegado esta gente se fueron. Entonces vine por aquí y cuando lo vi cerrado me dice esta gente me tumbaron, déjame hacer algo. Y así fue como desatapé una caja de pandoras”.
Miguel denunció otras “empresas” similares en Brooklyn, y llamó a la gente a estar en alerta para que situaciones como éstas, que se repiten con frecuencia en nuestra comunidad, no vuelvan a suceder.
NY.- Más de cien dominicanos fueron estafados por una compañía de envíos, que abruptamente y sin aviso previo, cerró las puertas de su local, en la calle 175 y la avenida Audubon, en Manhattan, desapareciendo con las mercancías y el dinero de sus clientes.
La alegada empresa de embarques se llamaba Bendiciones Cargo Express y de acuerdo con los reclamantes llevaba unos ocho meses funcionando en el lugar. Su presidente o propietario fue identificado como Manuel Báez, alias Tito, y su representante en Santo Domingo, Danny Báez. Los esfuerzos que han hecho las personas estafadas por ponerse en contacto con estos individuos han sido en vano.
“Justicia, queremos justicia”, gritaban un grupo de mujeres criollas, mientras mostraban los recibos que les entregaron cuando llevaron sus mercancías, que incluían cajas de ropa y comida, sacos de arroz y galones de aceite, así como costosos televisores y aparatos elétricos.
Una de las víctimas, Clarisa Veras, dijo que mandó un tanque, un saco de arroz de cincuenta libras y un galón grande de aceite y el tanque no aparece. “Ellos me recogieron la mercancía en noviembre 28 en el furgón 39 y no aparece nada todavía. Yo pagué cien dólares por el tanque. Todos los días me vivían diciendo que estaba en la capital en una oficina y todavía es la hora que no aparece nada. Queremos justicia”.
Otra de las estafadas es Juana Mejía: “Me estafaron igual que a todas estas pobres gentes aquí. Yo mandé cajas, una televisión valorada en 800 dólares y dos bocinas de un radio. Las cajas llevaban bastante cosas. Yo pagué 185 dólares por las cajas. y 350 entre las bocinas y la televisión. Las mandé en diciembre y no ha llegado nada. Hemos hecho todo lo que ha gente ha hecho aquí. Yo había mandado anteriormente. Ellos recogieron en todo este pedazo y ahí fue que nos dieron el palo de la gata”.
El caso más dramático fue el de Ana Colón, una señora de 71 años de edad y quien planeaba irse de retirada a su país, porque aquí no podía seguir pagando la renta, y mandó su mudanza con Bendiciones Cargo Express. “Mandé con ellos siete cajas. Ellos tienen míos una cortadora de grama, una aspiradora, cubrecamas, colchones, arroz y todas mis colchas y mis almohadas. Y nada llegó. Pagué 300 dólares. Ahí está el teléfono, lo marqué y nada. Yo soy una pobre infeliz, que ya no puedo seguir viviendo aquí y me quiero ir a morirme en mi país y esto es lo que me pasa. Esa gente debe de ser castigada por lo que han hecho”.
Los afectados dijeron que estos individuos tuvieron las agallas de llamarles para informarles de que el furgón 40 ya había llegado a Santo Domingo y que ellos debían pagar el dinero restante de sus envíos. “Pagamos lo que debíamos y se fueron con nuestro dinero y nuestra mercancía”, dijeron.
Teresa Gil fue otra víctima. “Yo mandé un tanque y tres cajas.Es que teníamos una emergencia y me puse a recoger las cosas aquí. Las embarqué con ellos y desaparecieron.Yo llamé a un senor aquí y me dijo ‘yo estoy en la corte, averiguando un problema de los telefonos porque son los teléfonos que están danados. Hace ocho días que me contestó y no lo ha vuelto a hacer”..
En el lugar se apersonó Ydanis Rodríguez, concejal por el Distrito 10, quien lamentó la situación, indicando que su oficina hará todo lo que esté a su alcance para evitar que este tipo de estafas siga pasando y castigar a los individuos que se dedican a este tipo de actividades. Senaló que se reuniría con el nuevo procurador fiscal de Manhattan para ponerlo al tanto del asunto y ver si se lleva a la justicia a estos estafadores.
Miguel Palacio, una de las víctimas de Bendiciones Cargo Express, ha llevado la voz cantante en todo este asunto: “Yo envié una caja el 18 de enero y como eso se toma unos 21 días hábiles y más o menos cinco días para la reparticipación, como vi que se tardaban yo dice si esto no ha llegado esta gente se fueron. Entonces vine por aquí y cuando lo vi cerrado me dice esta gente me tumbaron, déjame hacer algo. Y así fue como desatapé una caja de pandoras”.
Miguel denunció otras “empresas” similares en Brooklyn, y llamó a la gente a estar en alerta para que situaciones como éstas, que se repiten con frecuencia en nuestra comunidad, no vuelvan a suceder.
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